Dentro de los reclamos de los pueblos indígenas de México, la autonomía constituye el eje que los aglutina, y dentro de ésta, los territorios ocupan un lugar especial. La tierra y sus recursos naturales, la relación simbólica que guardan con ella, sus lugares sagrados e históricos y los mitos de origen, constituyen el espacio concreto en el que los pueblos indígenas existen y  crean sus estructuras sociales, políticas, económicas y culturales; las que les dan identidad y los diferencian del resto de la sociedad mexicana. De ahí que el control de sus territorios constituya la posibilidad  de mantenerse y desarrollarse sin dejar de ser lo que son. Por eso, cuando se ven amenazados por agentes externos a ellos responden de manera unitaria, olvidando conflictos internos, construyendo argumentos que se apoyan en la posesión histórica, títulos  primordiales,  resoluciones  presidenciales,  sentencias de los tribunales  agrarios, entre otros documentos .
En el caso específico del territorio de los ñuú savi o pueblo mixteco, la distribución
de la propiedad de la tierra y el control territorial generan una serie de conflictos que, la mayor parte de las veces, adquieren características de disputas agrarias. Desde el gobierno se adoptan varias posiciones sobre el problema. Una de ellas pretende minimizarlos reduciendo los reclamos de control territorial a problemas agrarios por la tenencia de la tierra, lo que de principio reduce toda posibilidad de arreglo constructivo, generando problemas más complejos; otra los ubica como problemas intercomunitarios, donde las comunidades mantienen añejas disputas por espacios improductivos "porque les gusta pelear" y "así son por naturaleza". Estas posturas además de estrechas son equivocadas porque atienden a la superficialidad del problema y no al fondo. Cuando los miembros de las comunidades indígenas luchan por sus espacios territoriales no están peleando sólo un pedazo de tierra  donde sembrar o colocar una casa para vivir con su familia. Están defendiendo, sobretodo, su derecho a ser, a vivir como colectivo humano, a mantener el control sobre su vida comunitaria y en un sentido más amplio, a tener el derecho de decidir su futuro. Están peleando por su autonomía .
Contra estos propósitos se mezclan intereses gubernamentales que desde el poder buscan controlarlos, porque si las comunidades logran su propósito debilitan las bases corporativas sobre las que descansa su poder. Por eso cada vez que pueden ignoran o esquivan el problema, pero cuando esto no es posible, las ponen a pelear entre ellas generando nuevos problemas, entre ellos los agrarios. Sólo que la oposición a que las comunidades controlen su vida interna y su futuro muchas veces no viene sólo del gobierno sino también de algunas organizaciones independientes que consideran que al fortalecerse las estructuras comunitarias ellos perderán clientela y espacios de negociación frente al gobierno. Por eso hacen pocos esfuerzos reales para la solución de los problemas .
En el presente trabajo se expone el caso de los ñuú savi. En el se propone una
exploración sobre la forma en que se constituye el territorio mixteco a partir de los elementos simbólicos que se entretejen para su conformación, la tenencia de la tierra y los conflictos que esto genera, a partir  de algunos casos específicos.

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