Los mixtecos y la región de donde son originarios, tal como existe en el imaginario gubernamental y en la mayoría de los mexicanos, son una invención. Los pueblos denominados mixtecos se nombran a ellos mismo ñuú savi o na savi, según las variantes lingüísticas más conocidas, y a su lugar de origen lo llaman nuhu savi. El ñuú es el pueblo y el ñuhu el territorio, dos conceptos alrededor de los cuales gira su vida comunitaria, tan importantes e interdependientes que la existencia de uno es impensable sin la del otro y la transformación del primero también alcanza al segundo.
La base del ñuú es el tan’a, cuyo significado se asemeja a familia ampliada, marcada por el sa’a, trabajo que entre sus integrantes se prestan para la solución de sus problemas. En el tan’a también descansa el trabajo comunitario –tiñu ñuú– y las fiestas –viko–, dos actividades muy presentes entre los pueblos, que representan el sacrificio y el goce entre ellos.

Todas estas prácticas comunitarias persisten gracias a las formas propias de organización de los pueblos, los sistemas de cargos, que entre los ñuú savi se conocen como tiñu ñuú. A quienes forman parte de ellos se les nombra tee iso tiñu ñuú siki o yoso tiñu ñuu siki, hombres de cargo o tee to’o, hombres que se encuentran investidos de autoridad. Entre los cargos tradicionales de carácter civil resalta los Tatun (el que hace los mandados), que equivale a Topil; Mayu, como se nombra a los policías; Mayu ya´a un (policía grande), el comandante de policía; Tatun ne’enu (el que carga las varas de mando), el Mayor de varas; To’o tee tute o To’o tu’uva (autoridad que lleva los papeles, o autoridad que sabe), conocido como Secretario; To’o ntito xu’u (autoridad que cuida o guarda el dinero), el Tesorero; To’o sa’a nto cuechi (autoridad que soluciona los problemas), el Alcalde, y To’o ne’enu (autoridad grande, de mayor jerarquía), el agente municipal.

Los cargos de Tatun, Mayu, Mayu ya´a un y Tatun ne’enu son la base de los tee iso tiñu ñuú siki, por donde se empieza a servir al pueblo, por eso no son To’o, vocablo que designa autoridad y por lo mismo responsabilidad para la toma de decisiones. Pero no por eso pueden considerarse cargos menores. A los topiles corresponde realizar todas las diligencias que las autoridades superiores les ordenan; puede decirse que son autoridades ejecutoras de las decisiones de las demás y por lo mismo de ellos depende que las decisiones de las autoridades lleguen a su destino, sean los miembros del pueblo u otras autoridades. Sobre las policías comunitarias descansa la paz y seguridad de los pueblos. Para lograrlo realizan rondines por todo el territorio del pueblo, incluyendo el destinado a la siembra y los bosques, y detienen a las personas que alteran el orden o cometen algún delito; las entregan al Alcalde, que determinará si el caso se resuelve entre los miembros de la autoridad comunal o lo remiten a las autoridades municipales mestizas.

Sus responsabilidades aumentan cuando el pueblo tiene problemas, como la presencia de agentes externos a los pueblos de dudosa reputación o los conflictos que a veces tienen con sus vecinos. En estos casos, cuando lo consideran necesario, los policías pueden pedir al pueblo que les aumente el número de miembros o, inclusive, que el mismo pueblo los ayude en acciones concretas. En el ejercicio de este cargo muchas veces tienen que enfrentar a las autoridades civiles o militares de los mestizos, que insensibles de la forma de mirar los problemas de los pueblos, quieren imponer su voluntad o la ley estatal; en otras ocasiones son detenidos bajo el señalamiento de estar usurpando funciones o abusando de su autoridad, por no tener reconocimiento legal; los remiten a la cárcel para someterlos a proceso judicial. Cuando esto sucede, las autoridades del pueblo o el pueblo mismo se movilizan para liberarlos.

La existencia, pues, de las policías comunitarias entre los pueblos indígenas de México, no debería sorprender a nadie, menos a las autoridades gubernamentales, porque forman parte de los gobiernos indígenas, que ellos dicen reconocer. Pero se sorprenden porque en la ideología que se formaron el monopolio de la fuerza estatal la tienen ellos y no están dispuestos a compartirla con los pueblos indígenas, aunque ya no puedan con los problemas. Más les valdría rectificar y ver la realidad, porque los pueblos no van a dejar de mantener sus policías comunitarias y en la medida que la inseguridad aumente, seguro las van a fortalecer. Porque mientras los gobiernos inventan la realidad de los pueblos para ajustarla a sus moldes organizativos, éstos la recrean para seguir siendo pueblos, con un pasado y un horizonte distinto al que les quieren imponer.

http://www.jornada.unam.mx/2013/05/18/cam-guardias.html

 

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