Oaxaca: el fracaso de la transición política

Con más de medio camino recorrido y tan sólo dos años para entregar el cargo, está visto que el gobierno de Oaxaca, encabezado por Gabino Cué Monteagudo, no pudo conducir a la sociedad oaxaqueña hacia una democracia plural y más participativa ni mejorar la relación entre la sociedad y el Estado, como prometió en su discurso de toma de protesta. Postulado por una coalición de partidos de derecha e izquierda y arropado por una sociedad agraviada en sus derechos por su antecesor, el mandatario llegó al cargo con la esperanza de impulsar un gobierno distinto a los que hasta entonces había sufrido el estado. No pudo. Sus desavenencias con quienes lo llevaron al poder lo orillaron a llamar a los operadores del partido derrotado para poder gobernar y terminó apoyado en los grupos caciquiles regionales y dando concesiones sin fin a todos los partidos, nacionales y estales, con tal de que lo dejaran manejar la administración gubernamental.

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